miércoles, 24 de noviembre de 2010

~So simple~

  Dicen por ahí que en tan sólo tres renglones te pueden decir una verdad absoluta e irrefutable. También comentan, los enemigos del discurso corto y barato, que no se puede impactar a alguien en pocas palabras, que las frases hechas no tienen sentido y que sirven nada más que para ser usadas en la música, donde los buenos acordes acompañan a la poética y se encajan en el corazón y el cerebro de quien lo escucha y más tarde publica por todos los lugares que puede. Ante todo no olvidemos que un filósofo reciente y muy sabio supo decir que esa tal verdad no existe, obviamente estoy refiriéndome a Nietzche.
  Soy un ser humano tan común como cualquier otro, por ende tiendo a pecar en el hecho de dejarme impactar por una frase bien armada que se mimetice con mi situación del momento. Tal vez sea por esa necesidad que todos tenemos de creer en algo. Muchas veces intentaron venderme la religión y otros tantos seres superiores a mi en los que debía confiar para salvarme después. El "después", sin embargo, no me complementa. Necesito del "ahora". Por eso es que elijo creer en aquello que dispara mis emociones.
  Muchas veces eso que deja mis sentimientos a flor de piel son las letras fusionadas con la melodía. Otras veces lo encuentro en el silencio de los textos largos. Es en ese momento en el que pienso que hay una necesidad todavía más profunda que la de creer en algo, y es la necesidad de darle un marco a los momentos que nos marcan.
  La vida transcurre sin cesar y cuando queremos recordar no siempre alcanza una fotografía o una carta. A veces es necesario tener un dato más. Una canción, quizás, que nos mantenga ese recuerdo por siempre en la mente. Una frase perfecta que nos imprima en el corazón aquel nombre que no queremos olvidar.
  Sé de sobra que esto es algo que todos sabemos. No estoy intentando ser original. Estoy tratando de decir con mis palabras que hoy pretendo fusionar mi sangre en la tinta de un poema y después buscar la melodía que me complemente.
  Situaciones, circunstancias, momentos: Los sinsentidos de una vida que busca constantemente otra que le llene los espacios que no quiere dejar vacíos. Las noches que no pueden quedar sin Luna, las palabras que necesitan un sonido, los ojos que brillan acompañados de una sonrisa.

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