sábado, 27 de noviembre de 2010

~Cena de Navidad (Relato oculto sobre los verdaderos amigos)~

  Un aire festivo rodea el hogar. Es navidad y toda la familia se reunió por la ocasión. La mesa está repleta, salvo por dos lugares. Las charlas y las risas se suceden con naturalidad y las sidras y champañas se van descorchando una tras otra.
  Sin embargo, una figura se encuentra solitaria en el patio trasero. Su silueta poco a poco se desliza hasta una penumbra que alcanza a iluminar débilmente los negros mechones de su cabellera. Con un movimiento mecánico destapa una cerveza y luego de dar un sorbo se dispone a encender un cigarro. Pareciera no advertir que otra sombra se acerca lentamente hasta la tenue luz del farol.

-Pensé que te querías quedar para los postres -dice la primera silueta con una sonrisa siniestra.
-No, era un pretexto para poder levantarme de la mesa -contesta la otra sombra ya bajo la luz.

  El otro luce un aspecto desprolijo que acompaña su desgreñado pelo rubio. La primera silueta enciende las luces del jardín y todo el recinto se ilumina por completo. Es un pequeño bosque, una selva en miniatura. Las dos figuras se sientan junto a las escaleras de la puerta de atrás y se quedan mirando el lugar con resignación.

-Siento que todos los años es lo mismo - suelta la primera figura.
-Nunca creí que el escéptico Mr. Jones iba a decir una cosa así ¿Por qué sentís eso? -replica el otro.
-Jacki, me parece que sos bastante realista como para darte cuenta solo.
-Puede ser. -suelta Jacki con tranquilidad amarga.
-Supongo que dentro de un rato vamos a tener que cargar a papá borracho hasta el cuarto -acota Mr. Jones sin inmutarse y, ofreciendo su atado de cigarros, continúa -¿Querés?
-Gracias.-contesta Jacki tomando un cigarrillo y haciendo una seña para pedir el encendedor- Por lo menos no se rompió nada todavía.

  Mientras Jacki enciende el cigarro un ruido de cristales estalla en el interior de la casa. Ambos rien sin mirarse. Mr. Jones apura un trago largo de cerveza y luego se limpia la boca con la manga de su negra camisa.

-Es verdad. Todos los años es igual. Menos mal que sólo es una vez al año - se resigna Jacki devolviendo el encendedor.
-No cantes victoria todavía. Este año vamos a pasar también el año nuevo juntos.
-Je. Me lo imaginaba.
-No creo que sea tan malo. Seguramente sea igual.
-Ojalá.

  Un largo y profundo silencio se desenvuelve entre ellos mientras se pasan la cerveza. Las miradas perdidas en el jardín no se encuentran nunca.

-¿Y qué fue de vos en todo este año? - inquiere Jacki
-Nada del otro mundo. Sigue siendo todo lo mismo salvando a aquellos que ya no están.
-Es verdad. Eran lindos tiempos cuando éramos todos más unidos.
-Eran...- repite Mr. Jones con una lastimada sonrisa.
-No creo que pueda olvidarme de la vez que salimos a la carrera por el callejón. -agrega Jacki nostálgico
-Ja. ¿La vez que tuvimos que escapar del edificio en construcción?
-Exactamente. Cinco pisos por la escalera de emergencia. No sé cómo me aguantaron las piernas esa vez.
-A mi no sé cómo me dieron los pulmones. En esa epoca fumaba más que ahora.
-Ya sé. Te ponías de mal humor cada vez que te pedía un cigarro.
-Por eso se los tenías que pedir a Micki, jaja.
-Micki ¿Qué fue de la vida de Micki?
-Se puso de novio con la chica de su barrio.
-¿La morocha?
-Esa misma.
-No pensé que iba a desaparecer sólo por eso. Después de tantos años pregonando que jamás nos iba a abandonar y menos por amor.
-Soltar palabrerío es lo más fácil del mundo y lo sabés. Además es lógico lo que pasó. En una pareja hay una transmisión obligada de cosas. Lamentablemente el copió nada más que las cosas malas de su pareja y así quedó.
-Qué desastre -comenta Jacki con una mueca de decepción.
-Lo es, pero peor fue el caso de Cris.
-¿Al que le vendieron los aires de grandeza a bajo precio y los aceptó creyendo que era mucho para juntarse con nosotros?
-Claro. No lo pudiste haber dicho mejor.
-Pero a ese infeliz sí lo prefiero lejos. Micki era otra cosa.
-No te digo que no extrañe a Micki. Al contrario, necesitaría de las charlas filosóficas que solíamos tener hasta la madrugada mientras jugábamos al truco, pero bueno, yo no decidí su destino.
-Lo que hace el amor con la amistad ¿no?
-No tiene nada que ver el amor. El camino de la vida uno lo crea como mejor le parezca. Aunque hay casos de mujeres posesivas, esta ni siquiera es así. Él solito prefirió dejarnos de lado.
-No lo puedo terminar de creer.
-Yo tampoco, pero es así.
-Tantas cosas se terminan sin que uno se dé cuenta. Hasta la cerveza se terminó.
-Jaja. No te preocupes, traje otra cuando la tía se distrajo.
-Sos terrible, hijo de puta.
-Así me conociste, no te quejes

  Mr. Jones abre otra cerveza y vuelven a quedar mudos un largo rato entre tragos. Adentro las palabras se entrelazan confusamente por el alto nivel de alcohol en la sangre y las risas resuenan cada vez más alto.

-Y hablando del amor ¿Qué es de tu corazón? -pregunta Mr. Jones.
-Ahí lo tengo. Sabés de sobra que sigo enamorado de Sofi.
-Me lo supuse, pero tenía una mínima esperanza de...da igual.
-¿De qué la haya olvidado? Lo intenté, pero ya ves que no pude ¿Y vos?
-Lo mismo de siempre. Un par de horas de calidez y a la cama en soledad otra vez.
-Con la amiga de tu hermana.
-Y sí.
-Tu hermana. Otra mujer que nos trajo problemas con las juntas.
-¿Lo decís por Ramiro?
-¿Y por quién lo iba a decir?
-Se notaba a la distancia que ese piltrafa se nos acercaba nada más que por ella.
-Ya sé, pero no había necesidad de tanta falsedad.
-Andá a saber porqué se le metió en la cabeza que para conquistarla tenía que formar parte de nuestro grupo.
-Encima ella lo rechazó en cada intento.
-Sí y después me echó a mi la culpa pensando que era yo el que le llenaba la cabeza para que no estuviera con él.
-Un estúpido.
-Más vale ¿Qué culpa puedo tener yo de que mi hermana no quiera tener relaciones serias?
-Obvio que ninguna. Ahora, va a sonar perverso lo que voy a decir pero me parece que ella no se queda con ninguno por vos.
-¿Por mi? ¿Ya estás borracho?
-No, pero digo, ella no te quiere perder, sos su fuente de apoyo, siempre lo fuiste. Tal vez crea que si se pone de novia pueda perder esa unión.
-¿Qué decís? A ella le gustan las fiestas tanto como a mi. No tiene nada que ver con nosotros. Supongo que será hereditario. Nunca me quedo para ver el amanecer con ninguna. Ella hace lo mismo. Es simplemente una forma de ser, no está relacionado con nuestra "unión" como vos le decís. Y si piensa eso es una tarada. Tendría que saber que nunca la voy a abandonar. Es mi hermana.
-Es tu media hermana. Además puede que vos nunca te quedes con ninguna por lo mismo. Hay algo entre ustedes. Es obvio.
-Lo que es obvio es que estás con demasiada cerveza en el cerebro.
-Bueno, no me creas. Algún día me vas a dar la razón.
-Sí, cuando estés sobrio y me digas que estabas hablando idioteces.
-Como digas.

  Mr. Jones, a pesar de su incredulidad, se quedo perdido en sus maquinaciones. Jacki, por su parte, se metió en la casa a buscar otra cerveza. La calma del patio contrastaba con el ruido ascendiente del interior del hogar.
  Pasados unos minutos, Jacki, volvió. Tras destapar otra cerveza se la ofreció a su primo, pero se sorprendió al verlo tan distante en sus pensamientos.

-¿Te pasa algo?
-No -respondió Mr.Jones saliendo de su ensueño rápidamente.- Me quedé pensando en los momentos del pasado.
-Yo también me quedo pensando en eso de vez en cuando.
-¿Cómo es la situación adentro?
-El tío Ramón ya se fue a dormir. Tu papá está bastante alcoholizado pero todavía no llego a su punto máximo. Mi mamá se fue con la tía a preparar más masitas para la sobremesa y los demás siguen en la mesa.
-Bueno, parece que tenemos tiempo todavía.- sugiere divertido Mr. Jones
-Parece que sí.- acota Jacki y, luego de pensar un instante, continúa.- ¿Qué pasó con Gisel y Marcos? ¿Y Luca?
-Jaja. No podés sacartelo de la cabeza ¿No?
-La verdad que no.
-Hasta donde sé, Gisel, se mudó a la capital. Nunca más volvió. Marcos, al igual que Micki, también se puso de novio. Sigue apareciendo igual, pero todo lo que dice está relacionado con la chica. No es que esté mal pero no se puede hablar con él. Espero que se le pase porque voy a terminar por preferir que tenga el mismo destino que Micki. Y Luca, para variar, se metió tanta droga por todos los lugares que pudo que ahora no se mueve de la casa.
-Guau. Estás enterado de todo.
-Pasa que con todos los problemas que tuviste en tu casa no pudiste venir en el último tiempo y las cosas se dieron muy rápido.
-Me di cuenta. Igual no me cierra el asunto todavía. Gisel se mudó antes de que yo desapareciera y, sin embargo, seguía viniendo al barrio.
-Hasta que no vino más. No me malinterpretes, no la culpo. Vive demasiado lejos como para hacer ese recorrido todos los días. Además, andá a saber qué problemas tendra. No me gusta acusar si no tengo una base sobre la que apoyarme.
-Te entiendo. Es lógico. Lo que no me termina de cerrar, en serio, es lo de Luca. Digo, siempre se drogó con cada cosa que encontraba y nunca tuvo problemas.
-Sí, pero las neuronas no son eternas. Está arruinado. Ya te dije, se la pasa metido en la casa, seguramente metiendose, como siempre, todo lo que encuentra.
-Qué tipo. No me imaginaba que iba a terminar así.
-Yo tampoco. Era el más avivado de todos los drogadictos que teníamos alrededor, pero bueno, así es la vida.
-¿Y Marcos?
-¿Qué pasa con él?
-Lo mismo pregunto. O sea, no puede ser que esté tan atontado con su novia.
-No está atontado. Está paranóico con la posibilidad de perderla. No sé porqué. Como que no están mal. De vez en cuando tienen discusiones, pero las normales de toda pareja. Muy aisladas además. Son una buena pareja. Él se maquina todo el tiempo que puede llegar a dejarlo y así se pone.
-¿Y no le plantea esto a ella?
-¿A la novia? No. Es evidente que no. Por eso evacúa sus inquietudes con nosotros. El otro día, Mauro, me contó que se desayunó una sarta de insultos a las once de la mañana porque a Marcos le agarró otro ataque de debilidad.
-Jaja. Pobre Mauro.
-Sí, deciselo a él. Tenía unas ojeras después.
-Ya se le va a pasar. Marcos es bastante coherente cuando quiere. Sé que se le va a pasar.
-Esperemos que sí. Por lo menos ahora que la ex no lo anda persiguiendo.
-¿Yamila?
-Sí, nunca se olvido de él ¿No te diste cuenta de que cada vez que Marcos discute con la novia ella aparece?
-No pierde oportunidad la muy zorra, jaja.
-Para nada, y Marcos es un ser humano tan normal como cualquier otro. Una vez casi se le va la mano. La otra le subió la temperatura a tope. Lo tuvimos que sentar a cachetazos.
-Jaja. Lo hubieses dejado.
-¿Para qué? Después se arrepiente y nos viene a llorar a nosotros.
-Es verdad, jaja ¿No seremos muy basuras? Digo, son nuestros amigos después de todo.
-No, es normal. O sea, somos amigos y vamos a estar siempre que se nos necesite, pero también somos personas ¿Nunca te pasó que te llamó un amigo o amiga mientras vos tenías otro problema y te ponías en piloto automático para seguir pensando en lo tuyo mientras el otro se desarmaba en puteadas o lágrimas del otro lado del teléfono?
-Jaja, sí, es verdad. Las típicas veces que uno responde "Sí, sí, tenés razón", "Claro" o un "No, me parece que no".
-Exacto. No me parece mal. Somo seres humanos después de todo. No tenemos la sonrisa estúpida en la cara todo el día. Podemos tener nuestros problemas también. Aunque hay que medirlo bien. Yo, una vez, por distraerme mucho con el piloto automático, casi dejo que Seba se meta en la villa a las cinco de la madrugada.
-Sos un animal.
-Bueno, es que otra no me queda. Cuando vengo demasiado destruido por la rutina no me dan ni ganas de ver a nadie, pero si desaparesco me reciben después con recordatorios a las partes íntimas de mi hermana.
-Jaja. Y bueno, así es la vida. Así son las amistades. Y no seríamos tanto sin ellas. A nosotros seguro que nos tocó alguna vez el papel de insoportables.
-Sí, obviamente. A vos, por ejemplo, te pasó cuando te besaste a la amiga de Carla sabiendo que ella gustaba de vos y armaste tremenda guerra entre ellas.
-¿Qué culpa tengo yo? Las mujeres son así.
-Si hubieses pensado eso no hubieses venido desesperado a las 12 de la noche a casa.
-Bueno, tampoco soy un insensible. No quería armar tanto estrago.
-¿Y que pasó entre ellas al final?
-Nada. Carla no le volvió a dirijir la palabra. A mi menos.
-Vos te lo buscaste.
-Bueno, pero era más chico en ese entonces. Hace seis años que pasó. Que yo sepa vos tuviste tu momento de insoportable no hace mucho.
-¿Cuándo?
-Cuando me llamaste frénetico diciendome que la amiga de tu hermana tenía un atraso.
-Pero mira con lo que me salís. No fue mi culpa que se rompiera el...
-Callate. Ya entendí.
-Bueno, pero igual fue hace bastante.
-Cinco meses nada más, gracioso.
-Bueno. Es mucho.
-Jaja. Callate, borracho.
-Bueno, a ver ¿Quedó alguien más para recordar?
-No. No creo. Los demás siguen firmes al lado nuestro. No serán muchos, pero alcanzan y sobran. Con ellos no hacen falta más.
-La verdad que no. Quedamos nosotros únicamente.
-¿Y de nosotros que podés acotar? Siempre nos supimos llevar. Tuvimos nuestras peleas chicas y nuestras desastrosas explosiones...
-Como la vez que me agarraste de la remera que más me gustaba y, no sólo me la rompiste, sino que encima me tiraste contra una puerta.
-Bueno, vos te la cobraste cuando me tiraste el CD de Inoxidable Retroceso por la ventana y, encima, me cerraste la puerta en la nariz cuando volví.
-Peleas de chicos ¿No?
-Sí, pero igual no te voy a dejar acercarte a mis CDs de nuevo.
-Yo no pienso dejarte mis remeras al alcance, quedate tranquilo.
-Sos un estúpido, jaja.
-¿Ves? Somos inseparables. Pase lo que pase siempre nos matenemos. No hay nada más que decir sobre nosotros.
-Si vos decís. Yo quería agregar algo igual: sé que últimamente estoy muy reacio a contar lo que me pasa y no soy tan abierto como antes. Supongo que será porque cuento con que vos te das cuenta de lo que me pasa con sólo mirarme, por eso prefiero ahorrarme las palabras.
-Pero no conseguí la bola de cristal en la feria de este año. Vas a tener que esperar al año que viene, porque no siempre puedo adivinar lo que te pasa. Sería mejor que nos mantuvieramos al tanto ¿No te parece?
-Supongo que va a ser lo mejor.
-Y sí. Por mi parte puedo agregar que estoy más violento de lo normal, pero es que el trabajo me esta consumiendo y no vuelvo con mucho humor que digamos. Que no te signifique impedimento para contarme las cosas que te inquietan. Sabés que podés contar conmigo siempre.
-Ja. Lo sé. Gracias.

  Al terminar la frase se saludan fraternalmente con un juego que solían hacer de chicos. Lamentablemente quedó interrumpido por un fuerte estruendo en el interior de la casa.

-Ese es papá ¿Me ayudás a cargarlo?
-Claro que sí.

 Y metiéndose dentro se mezclan con la turbulencia del interior, tal vez más turbulenta que otros años, pero ellos también están más unidos que otros años. Mientras se encargan de regresar todo a la normalidad, un par de dudas quedan flotando en el patio, pero todavía queda la cena de año nuevo ¿No?

No hay comentarios:

Publicar un comentario