lunes, 11 de julio de 2011

~Nota Final (Reporte del Fin De Semana)~

  El tren llega por fin a la estación Lanús y voy descendiendo con tranquilidad del interior. El Sol comienza a posarse sobre los edificios mientras busco entre mis bolsillos la caja de cigarros, que se quedó con mi última inyección de nicotina.
  El colectivo se detiene lentamente en Plaza Flores y, sin dudarlo, me impulso fuera ni bien las puertas terminan de desplegarse. Los auriculares inundan mi interior con notas mientras saco de la mochila una lata de cerveza fría. La Luna ya entró por completo en el cuadro y está en compañía de las mejores estrellas en una noche tibia.
  Ambas situaciones apuntaron a lo mismo, en sus reiteradas ocasiones: Eran un recreo para meditar sobre las situaciones que me afectaban y que, en mi "normal rutina" no podía analizar. Hoy en día ya no lo hago y si lo hiciera sería para tomarme un descanso y mirar la ciudad.
  O sea, la vida, a veces, va a una velocidad que da miedo. En otros momentos, sucede que lanza golpes que nos dejan sin aire y ni tiempo para buscarle una explicación tenemos. Y yo siempre fui muy malo para pelearle a la nostalgia, que fue la que subió al ring este finde.
  Sin embargo, acá estoy. Me encontré contándole en resumen a un amigo lo que pasó y cuando él me preguntó qué opinion tenía para calificar al fin de semana por completo, me nació responderle: "Fue mágico". Y lo siento así de verdad. Después de todo, cuando desperté sin entender nada no perdí la cabeza del todo, es más, dejé que mi cerebro se tomara un feriado (sabía yo que no iba a terminar de entender). Y sólo analice por completo el hecho de que si la nota la descargué acá, en esta pared, fue porque algo maduró.
  Seamos sinceros, a este lugar no entran todos. No es que sea mi intención publicar todo lo que pienso, pero, en ocasiones, necesito descargarlo en la red. Puede que sea porque tengo la esperanza de que alguien lo lea (y admito que hay situaciones en las que ese "alguien" tiene nombre y apellido), pero, volviendo al punto, a este lugar nunca entraría la persona que tenía nombre y apellido en el texto.
  Normalmente dejaba por escrito lo que penaba en un lugar donde cabía la mínima posibilidad de que ella supiera algún día quizás lo que sucedía. Esta vez, por otro lado, las palabras quedaron lejos. Ni siquiera fue una pena lo que me atravesó, sino un recuerdo ¿Quién no puede?
  Acá estoy otra vez. Confieso que tengo mañanas en las que me gustaría que tu sonrisa me dejara sin palabras. Como también hay noches en las que me gustaría dormir en un abrazo tan profundo como los tuyos. Y bueno, todos tenemos nuestros anhelos.
  Ahora lo que me gustaría es sentarme en una terraza, con una cerveza, y con el Sol de frente. Encontrarme en una mañana en paz, y que el mediodía me encuentre sin lágrimas, sin parches en el corazón. Es más, podría hacer eso ahora, pero no tengo terraza ni cerveza y es de noche.
  Es simple: Acá estoy y creo, de una vez por todas, que puedo enfrentarme a la inmensidad y me importa poco si pierdo. No me voy a quedar encerrado por siempre. Si la pasé bien, que más puedo pedir. Si existieron buenos momentos porqué quedarme con los malos. Los besos recibidos no son puñales sino los mejores souvenires.
  Prefiero acordarme de lo dulce y tierno que tenía un beso de aquella a boca, a pasar mis días martillandome en la sien que no hay posibilidades de tener otro de esos. La vida sigue y no me quiero quedar sentado a ver como corre la película. El tiempo es poco o mucho y si depende de mí vamos a darle cuerda al reloj hasta que el tiempo ya no importe.
  Este es mi reporte final de este fin de semana fuera de serie. Mi comentario al pie sobre tres días al hilo que parecieron tan intensos como un mes. Ahora es hora de dormir, tengo que despertarme no muy tarde, así tengo tiempo de enseñarle de una vez a mis pies cómo dar otro paso adelante, de paso puedo aprovechar para comentarle a mi cabeza la mejor forma de contar las historias pasadas no como tristes cuentos sin fin, sino como relatos hermosos de tiempos siempre perfectos en sus situaciones. Con pena o con gloria cada situación valió lo suyo.

domingo, 10 de julio de 2011

~Rutina de lo imprevisto~

Comienzo del día
18:57
*Despertarse
*Intentarlo de vuelta

(La cabeza da vueltas y vueltas mientras te preguntás cuántos daños podría haber causado una noche de derroche)

Arrancando la noche
19:35
*Sacar los patys y los panes
*Encender la notebook

(El estómago pide a gritos algo para poder limpiar todo el alcohol que se fundió en las paredes de la nostalgia. La cabeza empieza a pensar que hay algo que se está olvidando...que hay algo que debe enfrentar)

Preparando la previa
19:47
*Analizar los daños
*Releer confuso lo que ocurrió mientras no mirabas
*Entender
*Abrir la canilla del agua caliente
*Prepararse para volver a analizar los daños

(El estómago puede esperar. La resaca, por otro lado, no le gusta demorarse para cobrar)

La ducha
20:18
*Entrar sin resbalar
*Enjabonarse, enjuagarse, etc.
*Pensar en los sucesos ocurridos
*Buscarles una explicación
*Aceptar como son las cosas
*Salir de la bañadera


(La cabeza duele menos, pero sigue sin entender mucho. El hambre comienza a patear con fuerza)


La previa
20:55
*Poner los patys en el horno
*Revisar las redes sociales nuevamente
*Arreglar una salida a un bar
*Sacar los patys del horno
*Cenar


(Nada tiene mucho sentido y buscarle uno ahora sería suicidarse en cámara lenta. En pocos minutos probablemente lleguen amigos, después va a haber más gente y, tal vez, la mente no tenga mucho espacio para meditar)


A instantes de salir
21:30
*Abrirle la puerta a los muchachos
*Esconder todo indicio de los desastres de anoche
*Agarrar la campera, plata, monedas y la llave
*Dejar todo como está, hacer de cuenta que nada sucedió y seguir adelante


(Conteo final de los daños: Pudo haber sido peor)



sábado, 9 de julio de 2011

~¿Qué carajo estoy haciendo sin vos?~

  ¿Qué voy a decir? ¿Qué voy a confesar? Acabo de tomarme más de la mitad de lo que peso en alcohol y recién ahora la noche me dio espacio para pensar. O sea, es verdad que hoy en día tengo espacio para mi. Ni siquiera voy a negar que la vida me devolvió una parte de lo que se llevó. Sin embargo, tengo que confesar que no  puedo pisarlo todo, que no puedo cerrar el cajón por completo.
  ¿Cómo hago? ¿Qué hago? Me dediqué a buscar hasta en las artes oscuras alguna solución para deshacerme de esto y no puedo. La mayor parte de las personas allá afuera se dedican a castigar y a culpar al inocente incorrecto y yo acá me la paso mimando una foto.
  Los años pasaron y yo, que pensé que abandonando lugares podría dejar atrás los sentimientos, me equivoqué. No puedo dejar de analizarlo todo. Y siempre el resultado es el mismo: Lo dejaría todo por otros nueve meses.
  La piel se seca y ya no se humedece en la fricción de los sueños. Los soles se gastan en mi ventana y ninguno brilla tanto como aquel que brilló cuando dormimos la siesta prohibida en la cama equivocada. La Luna se la pasa llorando y me cuenta del San Valentín en que fue testigo de dos fugitivos que transpiraban adrenalina y goteaban amor por cada poro.
  ¿Qué noche le voy a regalar al futuro? Si la noche perfecta fue la que dio paso al nuevo año y ahí se grabó en un video del que ya nadie se acuerda. Esa misma noche tendría que haber pensado que lo que vendría después iba a ser esto...No hay otro abrazo que pueda cubrir todas mis partes heridas (si no hay otra persona que sepa dónde están). Cada cual pasó por el mismo lugar y todas terminaron dejando un espacio para que mi alma descuartizada escapara y vos...vos no me dejaste escapar hasta que supe dónde iban a terminar mis días...y todas mis horas iban a terminar en tu cintura...
  Me conocí muchos bares y otras tantas mansiones. Me aprendí los nombres de muchas hadas, elfas y hechiceras. Y, sin embargo, no me voy a olvidar jamás de aquella que, sin cargos ni magias, me dio la llave hacia la tierra de los sueños.
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  Me dijo alguien una vez: "Vas a ser un eterno Peter Pan ¿Qué le podés hacer? Sólo necesitás una Wendy". Y yo supe responder: "No necesito abrazos. Sólo quiero que alguien me lleve al país de Nuncajamás". Y ahora pienso que tal vez esa persona tuvo razón, y si necesitaba un par de abrazos de más.
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  Digámoslo de una vez: Ya no vas a volver...Y yo no voy a dar marcha atrás. Cada cual supo bien su destino la misma tarde que nos separamos. Incluso cuando tuvo lugar el accidente del tropezón de una boca en la otra sabíamos que nada iba a regresarnos el tiempo. El parque se quedó con nuestra última historia de hadas.
  Por eso sé que la vida debe continuar. Que, tal vez, algún día termine compartiendo una cama de dos plazas en una casa con espacio para tres. Que voy a consumir mi vida en cada instante y voy a llegar a su plenitud...
                Y, sin embargo, nada va a completar la falta de tus abrazos, de tus caricias, de tus besos...y de nuestro rincón alejado de la avenida...