Ni siquiera es un seguro lograr la fama, la gloria y el reconocimiento. Quizás ponga sobre las manos mucho dinero y lujuria, sin contar los vicios, pero cegarse entre los 7 pecados no es complemento suficiente, por lo menos para mí.
Los hechos más profundos no dejan huellas. Y eso, por más que lo disimulemos, duele. Por poner un ejemplo podría nombrar al amor. La vida encuentra su verdadero sentido tras las líneas del amor. Y el amor, a su vez, tiene su complemento perfecto en el contacto con la piel.
Luego de consumar el acto. Después de normalizar la respiración. Incluso después de fusionar el corazón entre las frases dejadas al oído de la otra persona. Es ahí cuando se abandona el cuarto o el lugar donde se realizó. Teniendo en cuenta que la variedad de sitios para llevar a cabo tal acción son infinitos voy a centrarme en el más común: la cama. La cama va a terminar arreglada, más tarde se van a cambiar las sábanas y posteriormente se van a lavar. Los "Te Amo" desvanecidos entre suspiros se esfumaron en el aire del cuarto. Nada quedó. Vos, por otro lado, sabés que transitaste por lo más profundo de la otra persona. Recorriste cada rincón de su ternura. Al terminar la devolviste suavemente a la realidad teniendo un cuidado especial de que no despierte antes de tiempo.
Eso quedó sólo en tu mente. Las marcas en la espalda luego de una semana desaparecieron por completo. Ni el más perceptivo se daría cuenta, al entrar, de la magnitud del suceso que tuvo lugar ahí.
Con la muerte sucede lo mismo. Cambiando, por supuesto, algunos matices. Los más cercanos nos lloran. Los más lejanos nos recuerdan con lo más llamativo que ocurrió, o con aquello que marcamos en sus vidas. Los demás, por otro lado, siguen su vida, siguen la rutina. El mundo sigue rotando sobre su eje.
Sería muy egoísta pretender que el tiempo se detenga tras la muerte de un ser. Además, lamentablemente, la muerte hoy en día es moneda corriente, como se suele decir. Pero no deja de ser inquietante el hecho de desaparecer, en escencia, de la faz de la Tierra y que nada quede. Pasamos de ser materia viva a ser un trozo de carne descomponiéndose. Dicho así suena cruel, pero es la forma científica de mencionar este increíble suceso. Los poetas, en cambio, podrían decir que cerramos nuestros ojos para siempre y nos convertimos en un recuerdo.
Yo estoy de acuerdo con los poetas pero agregaría más aún. Porque los recuerdos se conservan también en la mente, como el acto de amor que antes nombré. Las risas, las lágrimas, los momentos. Todo queda en nuestros recuerdos. Y, tal vez, sea la única forma de mantener viva a esa persona. A pesar de tener todo un mundo, todo un universo de cosas que cambiar, que construir o destrozar, sólo nos mantenemos en la mente de los demás.
A mí muchas veces me dijeron que después de esta vida voy a tener otra en el cielo, si no es en el infierno. Sin embargo, no me alienta mucho que digamos. Yo, por mi parte, me conformo con seguir vivo en los recuerdos de mis seres queridos. Seguir jugando infantilmente con mis amigos en sus memorias. Seguir besando y acariciando a la persona que marqué con mi corazón en su recuerdo. Y cuando esas personas se conviertan en recuerdo también, seguiré en aquellos que queden. Y cuando ya nadie quede no me voy a desalentar. Para ese entonces ya van a estar conmigo y quizás me sobre el tiempo para contarles todo aquello que se perdieron mientras los esperaba.
Lo irónico de este asunto es que hoy en día estoy estudiando letras y todavía no encuentro las palabras exactas para describir cada sensación que vivo al lado de mis seres queridos. Creo que jamás voy a poder expresarlo con palabras. Ninguna, ni siquiera la más bella o la más perfecta, llegaría a explicar lo importante que es para mí todo eso que me transmitieron. Esos momentos únicos e irrepetibles que van a quedar por siempre guardados en mi memoria.
Por desgracia sólo me enseñaron una palabra que pueda sintetizar todo eso. Sintetizar no me parece justo después de tan enorme regalo, pero voy a intentar, sin embargo, adornarla lo mejor posible para que se acerque un poco, por lo menos, a lo que verdaderamente siento.
~GRACIAS eternamente~
♫~Y afuera, donde es verano,
Todos se van,
Todos se van.
Nosotros parece que no
pero también~♪

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