jueves, 17 de febrero de 2011

~¿Quién saluda cuando otro se despide?~

  Tan, tan frágil. Y yo podría decirte cuánto va a durar todo esto, pero no. Mejor no decir nada. Quizás lo que más valga sea observar. Después de todo, después de estos meses. Algo me aprendí, algo tan fácil como un "abc". Eso que todos llaman "Aquí y ahora".
  Si te despertás en un mediodía como cualquier otro y te vas, yo no te detendría. Tal vez ni me entere. Quizás me despierte abrazando tu silueta ausente de calor y perfume a mi lado. No duele tu ausencia en realidad.
  Lo que parte el alma es tenerte tan cerca. Suficientemente cerca como para sentirte la respiración. Tener tus labios tan encima de mis latidos. Es como sentir gramo a gramo tu amor en peso líquido sobre mis días.
  No me condicionaría jamás a tolerar tus caprichos, tus histerias, pero sería muy hipócrita si me retirara así de este partido después de todo lo que vos soportaste. Veremos qué dice de nosotros el viento cuando se sucedan las tardes de verano sofocante.
  Quizás podamos escalar la cima y quedarnos ahí, arriba de todos aquellos que nos lastimaron, de una vez. Puede que este sea nuestro momento. Puede que no. Aunque peleemos contra las condiciones, vivimos en la contradicción de depender de un "Quizás".
  Don't worry. I miss you...
  ...Tal vez siempre lo haga...

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