jueves, 4 de agosto de 2011

~La sensación en la piel~

  Cruzado de abrazos tiene la piel. Abrazos tiernos y abrazos sofocantes. Abrazos sinceros, abrazos mentirosos. Aunque da igual lo verdaderos que puedan ser, él ya no cree en ninguno. Sólo se sienta a ver cómo transcurre el mundo.
  Es toda una gran resaca de haber cruzado a la carrera, y en mal estado, una puerta que se cruza de a dos. Fue un simple movimiento, una mano soltó a la otra y el siguiente resplandor brillante dejó ver la soledad a su alrededor.
  Muchas veces quiere gritar y no sale. Otras tantas veces intenta contar lo que le pasa, para aliviar un poco la carga, y se bloquea. Se revuelve en su interior, siente miedo. El rostro se paraliza, las manos van a cien, retorciéndose en busca de una solución invisible en el aire. Es un estado de trance extraño. Sus ojos son los que captan la expresión completa del comportamiento. Ahí están y dejan ver el miedo, la desesperación, la búsqueda de una puerta imposible en un lugar inimaginado.
  Por eso no puede mirar a los ojos a nadie cuando los bloqueos le salen al paso. Cuando se queda a mitad de una historia (su historia), o mucho antes, y no puede seguir. Su mirada busca un escape, una forma de dejar atrás la situación. Es como un reflejo.
  Adentro una presión sofocante va derrumbando paredes. Afuera reina una calma inquietante. Cuando nadie mira, sin embargo, la represión se da a la fuga con furia y le cambia los ánimos a su antojo. Y él reza por no tener cerca una botella...
  Quisiera poder decir que una foto en su cabeza lo está atormentando, pero a veces, las caricias ajenas se le convierten en cuchillas para él. Tal vez lo intento, pero un beso áspero le rasguñó la mejilla. Es quien debería, en realidad, sus convicciones, sus ideales son inamovibles, inconmovibles. Es sólo que, en ocasiones, es preferible que alguien más cambie el curso de la corriente...aunque sea por un instante.
  Todo aquello que alguna vez dijo ser, ahora lo es. Y no confía, y no habla, y no escupe, ni grita. Deja que las cosas sucedan y ahí quedan. Otra máxima que alguna vez repitió como un loco fue "Nadie se entera de nada". Y hoy en día es así, porque él lo provoca, porque de todas formas es así...¿Quién sabe?
  Tiene la piel cruzada de abrazos. Abrazos de la soledad, abrazos sin rostro. Y en la boca tiene un beso del silencio...
               Y duele....

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